Desde la cordillera de los Andes, la Provincia de San Juan abarca 89.651 kilómetros cuadrados y posee una población de 818.234 habitantes. Su relieve es predominantemente montañoso y serrano, contiene valles cuyas aguas de deshielo, permiten el desarrollo de las comunidades y el cultivo de la tierra. San Juan se caracteriza por una gran amplitud térmica anual y diaria, que es la más elevada de la Argentina. En invierno sus temperaturas mínimas pueden alcanzar los -5°C y en verano las máximas superan los 40°C. Podemos decir que San Juan es la provincia argentina con mayor diversidad en cuanto a variedades implantadas y comercialización de productos vitivinícolas. En este sentido, su producción es diversa y va desde vino, mosto, uva para consumo en fresco, hasta pasas de uva.
Se ubica también en el centro oeste del denominado oasis agrícola del Valle del Tulúm. Allí abundan los cultivos permanentes como la vid y el olivo como los más destacados, aunque también se producen frutales y hortalizas varias.
La vid llegó a San Juan entre los años 1569 y 1589 con los conquistadores españoles. Las óptimas condiciones climáticas favorecieron la vitivinicultura que se destacó con un desarrollo amplio y acelerado.
En los inicios se producía en volumen reducido, limitado a cubrir las necesidades de las pequeñas comunidades de la colonia. La aridez del clima obligó a fabricar diques y sistemas de riego artificial (canales) y otra dificultad que debió ser sorteada, fue la competencia de productos de mayor calidad provenientes de Europa.
Hoy, San Juan es la segunda provincia en cuanto a superficie cultivada por vid en la Argentina. Representa un 21,69% del total en hectáreas plantadas en todo el país. Desde el punto de vista geográfico, la mayor producción y gran parte del área productiva corresponde a la zona de los oasis agrícolas de Ullúm, Zonda y Tulúm, donde se encuentra Finca Richeze.