Como toda uva de mesa, la variedad Cardinal es muy saludable. Aporta las vitaminas del grupo B y es rica en vitamina B6, lo cual es importante para el sistema nervioso. Contiene betacaroteno, precursor de la vitamina A, que ayuda a la visión y protege las mucosas. También es un gran antioxidante natural.
El tamaño del racimo de uvas Cardinal es muy grande. Se puede calcular la longitud de un manojo entre los 19 y los 28 centímetros, y el ancho va de 13 a 19 centímetros. Aunque, al mismo tiempo, la masa del racimo es relativamente pequeña, sólo entre los 342-510 gramos de valor promedio. Aunque algunas veces hay racimos de unos 900 gramos.
Su aptitud como uva de mesa es buena. Y es muy apreciada en los mercados regionales gracias a su precocidad de madurez y color. El período de madurez no es demasiado prolongado. Las tareas productivas son desbrotes tempranos, envolturas y acomodamiento de brotes y racimos. Previo a la floración debe hacerse el raleo de racimos dejando uno o dos por brotes, pero dependerá del vigor del pámpano y de la planta, además del despunte de racimos cuando se suprime una tercera parte aproximadamente y el ala superior.
Las uvas alcanzan un excelente color. Es importante mencionar que son muy resistentes al transporte, sin dañar ni perder el atractivo y a la conservación en frío, que se calcula alrededor de los 90 días.
En este tipo de uvas se observan los grandes tamaños de las bayas y su hermosa apariencia, y catadores profesionales estiman su sabor en 8-9 puntos. La variedad Cardinal se destaca por los indicadores de alto rendimiento y las condiciones óptimas para la producción agrícola.